15.11.16

Sueño de un intermedio

Me pediste que escribiera sobre la melancolía de mi vida.

De manera instantánea recordé aquella mañana en la que se respiraba un aire frío en el jardín. Podía sentir mis pulmones llenarse de lo más delicioso, rejuveneciéndose a cada segundo.

La luz que irradiaba el cielo era tenue, era aquella que me recordaba a los días que viví como una gota de lluvia, en caída libre entre las montañas, sonrisa diáfana.

Levanté la mirada hacia el paisaje inmediato, observé esos charquitos de agua que marcaban el camino hacia un par de pájaros que, concentrados, bebían el néctar de esta vida.

Me paré. Desaparecieron mis pies.

Me volteé para verte por última vez. Tu mirada encerraba el mundo, de haberme fijado en ella por un momento más, los espíritus de mis calles, de mis parques, todos me habrían alcanzado.

De pronto, ojos llenos de lágrimas // lo sabía y tú también. Mi corazón se aceleró y su carrera le hacía competencia a la incertidumbre que mareó mi cabeza. Caí como gotita salada.

Días como aquel, lluviosos y plenos como aquel. En un día de esos habría yo de morir.

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