Su Voluntad
Lc. 6, 43-49: ¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que os digo?
El año pasado tenía un sueño. Me enteré por ahí de la Jornada Mundial de la Juventud.
Me emocioné. Creí que ya estaba hecho, ya me imaginaba ahí. Me emocioné aún más al compartir mis deseos y darme cuenta que era posible para mis papás y que mi amigo y mi prima querían asistir con las mismas ganas.
Este sueño invadió mis pensamientos y me llenó de alegría. Sabía que era lo que Dios quería, ¿cómo no iba a querer Él que yo asistiera a Madrid, si me estaba encargando de SUS asuntos? Bueno, creí saberlo, creí estar dentro de la mente de Dios y estar segura de lo que Él tenía planeado en mi vida.
Este año la situación se complicó un poco...