Bitácora de domingo por la noche
¿Y si un día me despierto y me doy cuenta de que ya no soy yo, que me convertí en aire?
Nadie me tomaría de la mano ni me vería a los ojos, creo que nadie me despeinaría los colochos y tampoco me molestaría que enciendan la luz de mi habitación estando yo recién despierta.
Pero sé que una sonrisa invisible me estiraría la cara esfumada, cuando me diera cuenta de que puedo volar, de que no existen límites para el aire que está en todo, que no es nada, que abunda y no se ve.
A veces despierto y quiero ser aire.