24.2.16

My very own quiet town

Marcaste mi vida, San José Chacayá.

Este ser semi intelectual con una afición por aprender, con un amor profundo hacia la vida tranquila, hacia la paz, hacia la belleza en la naturaleza; esta mujer que vino con miedo hace seis meses no se quiere ir más.

Me pregunto qué viene después de esto, qué me espera luego de haber conocido la adrenalina de caminar por un barranco y tragarme las ganas de salir huyendo, después de vivir esta intensa obsesión con el perfecto clima frío, después de que en mi cara, la vida me presume que sigue aquí sin mí, muy campante y emocionante. Creo que esa es la forma en que este lugar me dice "¡no me dejes!"

Creo también que como esta etapa ya termina, caigo en el dilema de quien quiere irse por todo, todo, todo lo que extraña pero no quiere dejar lo que la enciende por dentro en estos días de frío.

"Sé que en alguna parte debe estar celebrándose una fiesta, gente interesante con la que entablar conversación. He vivido en ciudades donde no existe la soledad. He hecho algunos amigos que espero no perder nunca.
Pero por ahora, quiero quedarme en este pueblo tranquilo." -Josh Rouse, Quiet town

Quien ha leído alguna publicación mía sabe que, tratando inútilmente de actuar con más dureza, las lágrimas siempre son una huella en mis palabras. Ahora, sentada en mi silla de epesista, contando los días para que esto termine y tratando de estirar las horas que me quedan, me aprieto el corazón porque hay muchas personas frente a mí. Don Salva no me puede ver llorar, podría resbalarse con mis lágrimas. Tono tendría que limpiarlas y ya pasó trapeando una vez. Tantas mujeres en la oficina y no sé si alguna me daría un abrazo de consuelo. Los traslapes se fueron a una caminata (de eso ya he tenido, digamos que suficiente). Por tanto, pienso mejor en qué almorzaré hoy para espantar de mi mente el pensamiento de que la próxima semana ya no regresaré como "la arquitecta" (epesista), y principalmente para olvidar momentáneamente ese tema de que en Chacayá se les ocurre iniciar un proyecto de interés magnífico para Astrid, cuando Astrid ya se va.

Este, mi querido lugar en el que entre una increíble práctica de Arquitectura, con esta Tilu-independiente-por-primera-vez, muy por encima de "terminé mi EPS un mes y medio antes y me dispuse a hacer un recetario", allá adelante de "la feria de San José Chacayá cae en mi cumpleaños... 'Destino, ¿eres tú?'", más importante que los perritos a los que conocí, mucho más valioso que el hecho de que en mis últimos días sentí unas vigorosas ganas de aprender más y más y más y más, de vivir más y más y más y más, de ser una arquitecta y tirarme al charco de "se ve muy joven, no tiene experiencia, ¿será que puede?"; por ahí, cruzando en la esquina de "Chacayá, te quedás con mi corazón", ahí reside la sencilla razón por la que volvería sin pensarlo y sin dudarlo... Me he siento viva.

Algún día traeré a alguien aquí, a quien no me haya conocido antes para mostrarle este lugar que me convirtió, sin esperarlo, en una versión grande y mejorada de mi pequeña persona.
Me gusta vivir intensamente, si bien no soy extrovertida, dentro de mí da vueltas el mundo con cada cosa que me pasa.

Esta... Esta es la vida.



1 comentario:

  1. una buena canción dedicada a Chaca! a donde nos vamos?? sale Chacayá!!! recorrer el camino al pueblo extraviado entre montañas y mucha neblina y frio y jacobito hueco! Don Divino amanecio bolo!!! jajajajja!!! que historias!!

    ResponderEliminar