2.12.12

C'est la vie, beaux

Allá por el 2009 estaba yo en el colegio, sin brackets desde marzo, a punto de graduarme y sin experiencia en el uso del transporte público. Había entrado a la USAC en la primera prueba, estaba feliz pero no muy animada, porque mi vida había sido una burbuja tan cómoda que no quería dejar.

Tres años después esa burbuja cómoda sigue ahí, pero he tenido que aprender a dejarla un poco a causa de mi estatus de universitaria. Tres años después aquí estoy, manejándome en camioneta la mayoría de las veces, alimentando a mis hijos con el sueldo mínimo y pagando mi primera hipoteca.

Bueno, no es taaaaan así la cosa...
Tal vez vivo de una manera que años atrás no hubiera imaginado. Sin hacerme la "pretenciosa", imaginaba mi vida con carro a los 18, universidad privada, etc.

Creo que esos sueños fueron algo apresurados y absurdos, tomando en cuenta cómo es mi vida ahora. Mis papás me apoyan al 100% en todo lo que hago y quiero hacer, cuento con su ayuda que me ha sacado adelante en esta dura carrera, y es algo muy bueno no tener que preocuparlos con altas matrículas y mensualidades. En lugar de eso pago Q90 anuales y me desvivo gastando en copias, material, impresión de planos, cursos de interciclo y así sucesivamente.

En el colegio mis promedios eran bastante altos, ahora me vengo a topar con que ni a palos puedo subir este promedio que me hace sufrir de los nervios. No me quejo, pero quisiera ir mejor. Quisiera...

En el colegio solo tenía amigas, ahora en la facultad tengo amigos en cantidades preocupantes con relación a mis amigas. Ale es mi secuaz de por vida, Jime es Jime, las demás se fueron o tal vez a algunas solo me las imaginé.

Y para ser honesta, he gozado esta vida en la USAC, esa dulce sensación de madrugar, bañarme, arreglarme apurada, salir corriendo porque voy tarde (típico), volverme una bruja gruñona porque no llegaré a tiempo a mi clase de las 7, todo para toparme con que mi querido recinto universitario fue tomado en manos de jóvenes ocurrentes que no avisaron antes para que pudiera quedarme en mi camita.

De vez en cuando darme una escapadita con mis amigos a la sexta, no hacer nada más que darle la vuelta a la calle y regresar al transmetro.

Recordar en mis momentos de estrés que casi morí en la Petapa porque no me fijé en los carros que venían, pero contaba con un amigo encapuchado (que dice no ser encapuchado) para salvarme la vida de una forma épica e inolvidable.

Ver cómo mi amigo se accidenta en la bici que va delante de la mía, llorar de la risa (preocupación), y que unos meses después a ese mismo amigo lo detenga un policía de Emetra en la calle y de forma casual para decirle "yo lo vi en la tele".

Huir de mi arquitecto porque no quería que me viera; salir corriendo agachada y luego ver la manera en la que mi amiga me imitaba, solo que a ella la vio el arquitecto cuando corría, ahí también lloré de la risa (preocupación).

También vi una vez a otra amiga posar en las gradas de la facultad como sirena, todo esto para que el caballero que a ella le gustaba se fijara en su existencia.

Conocer a gente tan impresionante y única, unos tan alegres todo el tiempo, unos tan buenos artistas, otros amantes de los animales, de Los Beatles, de Coldplay, de la lectura, de la trova, de Harry Potter, de Lady Gaga, de la música en general, del chocolate, de las buenas notas, de la risa, otros tan inteligentes y algunos tan dedicados. Todo tipo de personas, cada una tan fascinante y digna de admirar al menos en un sentido (al menos).

He reído tanto, he llorado también (pero no soy dramática), he aprendido mucho de la vida, me enamoré de mi facultad desde el primer semestre y no imagino mi vida en otro lugar, solo en Arquitectura... sufriendo a cada instante por arquitectos que no me agradan demasiado, sufriendo a cada instante por tareas que no quiero hacer, sufriendo a cada instante por examenes para los que no estudié, sufriendo pues, por todo! Pero vivo los instantes, hasta en los que no estoy tan viva porque no dormí por tres días previos. Hasta esos días los vivo, porque esta vida es la mejor, tan ocupada y tan complicada que me llena de alegría, tres años en Arquitectura en los que le doy gracias a Dios que no he muerto de un colapso nervioso.

3 comentarios:

  1. Sufriendo sufriendo y sufriendo de felicidad.. :)

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  2. Astrid, en verdad me emociono tanto cuando leo tus notas... ¡Que manera de crear las ideas! El concepto y la redacción son geniales... ¡Dios te bendiga y sigue deleitandonos con tus escritos!
    ¡Éxitos en tu estancia San Carlista!

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